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El botón de la primavera

Había una vez una pequeña niña que vivía en un bosque lejos de pueblo, era una casa humilde pero muy hermosa, rodeada de maravillosas montañas, ríos, árboles y flores.

La niña disfrutaba caminar por el bosque, caminaba escuchando soplar el viento en la copa de los árboles, y de vez en cuando se inclinaba recogiendo piedras y ramas del suelo y algún que otro insecto que le gustaba guardarlo en frasco vidrio que le robaba a su mamá de la cocina.

Una primavera caminaba como siempre por el bosque, cuando vio entre las grandes raíces de un árbol muy alto, un pequeño botón de flor era de color blanco como la nieve y cuando la luz del sol le daba parecía brillar, la niña se acercó, lo tomó con sus manos y se lo llevo para su casa muy feliz por hermoso retoño que había encontrado.

Al llegar a su casa fue corriendo a tendedero donde estaba su mamá, para mostrarle lo que había encontrado en el bosque.

Mami, mami – gritaba la niña

Mira lo que encontré en el bosque.

Su mamá volteo a verla con una sonrisa y exclamó.

¡Que lindo mi vida!

Y continuó con sus quehaceres diarios

La niña muy emocionada comento.

                Voy a plantarlo para verlo crecer.

Así fue, la niña busco una maseta en el patio, recogió un poco de tierra y con mucho cuidado coloco el pequeño botón de flor, luego camino hasta su cuarto para colocarlo en una mesa junto a su cama, se acostó mirando maravillada su hermoso retoño blanco, lo contemplo por un rato. Mientras lo miraba en silenciosa, escuchaba el sonido de los árboles, que junto al techo rechinaban por el viendo y así la niña se fue quedando dormida.

Pasaron lo días y la niña salía a jugar y caminar por el bosque como de costumbre, ayudaba a su mamá y luego se acostaba a dormir, olvidándose por completo de aquel botón de flor que había encontrado.

Su mamá que entraba a su cuarto todos los días a recoger sus cosas, miraba ese hermoso retoño solitario, olvidado, que perdía cada día más su brillo.  Llamó a su hija para explicarle con paciencia lo importante que es cuidar las cosas, y le dijo que apenas era un botón, que solo es un inicio…

– Si lo cuidas bien, con mucho esmero pronto abrirá sus maravillosos pétalos blancos para mostrarte su esplendor.  – Comentó la mamá

La niña corrió entonces a la cocina a traer un vaso con agua para mojar la tierra, luego colocó la maceta en la ventana para que los rayos del sol iluminarán ese hermoso botón de flor y así lo fue haciendo cada día, hasta que el hermoso retoño agradecido por atención fue recuperando poco a poco su color. Una mañana era aún primavera, la niña dormía plácidamente en su cama, cuando un rayo de luz traspaso una rendija de la ventana, ella abriendo lentamente los ojos, se incorporó, se estiro y bostezo, camino tambaleante hasta la ventana mientras veía entre la rendija una sombra que se movía, abrió una de las ventanas de madera y entre la extensa luz ubicó una maravillosa flor con pétalos blancos que cuando los rayos del sol los iluminaban… Brillaban como la nieve.

Escrito por Hanzel Mata R.
San José, Costa Rica.